
El conocimiento los hará más sabios pero no más libres, no al menos en este mundo, la búsqueda de la verdad los hará ser genuinos, exclusivos, pero no hará que sean más felices, aplicar sus conocimientos, encaminarlos hacia su manera de vivir, o de sobrevivir, de aquello que sean capaces de sacar provecho, en cierta medida, se basara su felicidad, ya es tarde para mi, yo no puedo ya prostituirme de esa manera, por ello, se cual es mi fin, la amargura, el resto de lo que me quede de vida será así, un sin fin de actos amargos, una concatenación de sucesos a los que siempre podré poner titulo y fin, pero a los que nunca tendré la posibilidad de redactar el enunciado, siempre que leí un libro supe como iba acabar, creo que también se como acabara mi vida, si alguien lee esta carta, por favor que no me diga que estoy deprimido, porque no es así, nunca vi el mundo tan claro y mucho más el mió, si de verdad me queres, si de verdad te importo, ayudame, ayudame a encontrar mi fe, o prestame un poca de la tuya, si me queres, hace eso por mi, no se si lo merezco, quizás tal vez no, solo pienso en voz alta, tal vez alguien quiera contestarme en voz alta también, vaya mi respeto y mi saludo por delante a aquellos que lo hagan, pero también a aquellos que permanezcan en silencio, a veces los silencios son más reveladores que los discursos, yo jamás pude quedarme callado, y tal vez sea esa mi desgracia, tal vez debiera o debería permanecer más atento, o simplemente escuchar más, o simplemente, no debería pensar tanto y actuar más.
Carta de él, a nada.



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