A veces pienso que todo lo que nos rodea es un espejo. Cuando nos miramos al espejo, ¿lo hacemos para ver como nos ven los demás? ¿O para ver si el espejo nos devuelve la imagen que tenemos de nosotros mismos? A veces lo que más odiamos de los demás, es un reflejo de lo que más odiamos de nosotros mismos. Los espejos pueden ser traicioneros. Uno puede perderse en un espejo. Como Narciso, que de tan enamorado de sí mismo, de tanto mirarse en el reflejo de un lago, se ahogó. Hay espejos en los que queremos reflejarnos. Hay espejos en los que uno ve lo que quiere ver, pero también lo que no quiere ver. Hay espejos en los que no queremos mirarnos. Hay espejos en los que uno no se reconoce. Si no te gusta lo que ves en el espejo, no ganás nada rompiéndolo. Uno elige qué ver en el espejo. Puede ver ese rasgo que detesta o puede ver que tiene una sonrisa hermosa. ¿Quién no miró alguna vez en un espejo una imagen de sí mismo que no le gustó? No hay que luchar contra el espejo. Es una pelea perdida de antemano, sin sentido. Si no te gusta lo que ves en el espejo, reíte. Te vas a empezar a gustar un poco más. El espejo no miente. El espejo nos muestra las cosas tal cual son. Nos muestra lo que tenemos, y también nos muestra lo que nos falta.
Solamente vamos a hablar de la risa. Es una gran terapia la risa, pero sólo vamos a hablar de una risa: la risa franca. Está comprobado científicamente que la risa tiene poderes curativos: puede generar cambios químicos en el organismo; aumenta el sistema inmunológico; se pone en actividad el sistema central y periférico y empieza a activar algunas zonas en el cerebro que están dormidas. Está comprobado que la risa franca, la carcajada, tiene la capacidad de recuperar la salud de nuestros enfermos, puede llegar a curar, libera tensiones, nos relaja, ayuda a expresarnos mejor. Una sonrisa a tiempo desdramatiza la vida. Nos hacemos grandes y perdemos la capacidad de reír, reímos menos y eso nos aleja de los demás, pero si alguien nos sonríe y le devolvemos la sonrisa, esa risa ya nos acerca a algo más. Los chicos, por ejemplo, se ríen 300 veces al día, en cambio los adultos, como mucho, se ríen 15 veces al día. El tema es reírse con los otros, no de los otros. La risa burlona saca lo peor de todos. Está comprobado que las personas que se han reído juntas, se sienten mucho más cerca. No necesitamos de algo gracioso para reírnos, la risa franca es contagiosa. No hay que olvidarse de reír, hay que recordar esa risa franca natural como la de los niños. Esa risa, nos puede salvar.
no escribio de los porros ni de los forros.
Luchar por aquello que queremos, luchar por lo que sentimos, por nuestros sueños. No dejarnos vencer. Defender lo que queremos, perseguir nuestros objetivos, vencer nuestros miedos y luchar.. Luchar a capa y espada.
La farolera tropezó y en la calle se cayó.
Al pasar por un cuartel, se enamoró de un coronel -
Soy feliz como soy
mi fuerza eres tu ♥
Indescifrable la ecuación de la vida mi amor.
El mundo la reprendió, masticó y luego la escupió.
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